Seleccione una Pagina

Un nuevo hogar

para Les Chevalets

Teníamos todo lo necesario para empezar: maquinaria, material y muchas ganas. Alejandro, uno de los componentes de Les Chevalets, nos hizo un hueco en LAB y nos pusimos manos a la obra. Empezamos a hacer pruebas y nuestros primeros encargos de amigos y conocidos.
Poco a poco nos iban conociendo y empezaba a llegar trabajo y nos planteamos comprar más material. El proyecto ya había tomado forma y empezábamos a necesitar más espacio sin tener que “aprovecharnos” de la bondad de Alejandro. ¡La búsqueda había comenzado!

No hizo falta buscar mucho, vimos el local y tuvimos claro que era el sitio para Les Chevalets. Un antiguo corral de artesanos era el sitio ideal, ¿qué local elegir? Todos parecían perfectos pero cuando vimos el último nos quedamos con la boca abierta… ¡fue un flechazo instantáneo!
Dos plantas era la estructura perfecta para tener dos espacios bien diferenciados: uno de estudio para trabajar con tranquilidad y otro para el taller con espacio suficiente para las máquinas y el material. Eso sí, necesitaba un buen arreglo, así que nos pusimos manos a la obra.

La reforma

Siempre hemos tenido buenos amigos, así que no dudamos en consultarles sobre las condiciones del local y la mejor manera de arreglarlo. Un suelo nuevo en la planta del estudio era fundamental para nuestra “integridad física”, además de algunos arreglos en la electricidad, teniendo en cuenta máquinas, ordenadores, disposición de puestos…
Como decíamos, tenemos la suerte de tener buenos amigos que “arrimaron el hombro” y algo más para que todo quedara perfecto en tiempo record. Ayudaron bastante los “megabocatas” preparados con mucho cariño por “la Chus”, aunque era todo un reto seguir trabajando después de probarlos.

Una vez arreglado se nos planteaba otro difícil reto: la mudanza. Las máquinas son muy pesadas y nos costó encontrar la manera de traerlas sin que sufrieran ningún desperfecto. Necesitamos una traspaleta, una grúa portátil, una furgoneta y muchos brazos fuertes.
Por cierto, aprovechamos para dar mil gracias a todos los que habéis ayudado de alguna manera a dar forma a este local, que se ha convertido en nuestra segunda casa (sólo nos falta el perro y la mesa de camilla).